viernes, 24 de noviembre de 2017

Las estrellas del escudo de Boca Juniors

Seguramente no te pondrás a contar las estrellitas del escudo, ya que el de Boca Juniors es uno de los pocos emblemas del mundo que cambia con cada campeonato obtenido, una costumbre que empezó en 1932.

El colega e historiador Oscar Barnade encontró el porqué en la edición del 20 de octubre de 1932 del diario La República, en la que se aseguraba que que el club lo hacía “semejando la costumbre que conservan tradicionalmente algunos pueblos de lucir en su pabellón tantas estrellas como sucesos significativos recuerda su historia”.

Según el Artículo 1 (inciso 4) del Estatuto del CABJ: "El escudo será engalanado con estrellas representativas cada una de campeonatos obtenidos por su primer equipo de fútbol y por acontecimientos deportivos que, por su significación, puedan equipararse. Cada estrella que se agregue al escudo deberá ser aprobada por la Asamblea de Representantes".

Boca Juniors 1919
Boca Juniors tiene 66 títulos oficiales (ver detalle más abajo) pero hasta 2017 incluye en su escudo solamente 52 estrellas (con la obtención de la Copa Argentina 2012 la asamblea había votado el agregado de la 52ª estrella). A partir de 2018 el club actualizará su imagen: la Asamblea de Representantes votó en noviembre de 2017 a favor de renovar el logo, con 66 estrellas Se consideró agregar, no sólo el Campeonato y la Copa Argentina 2015 y el torneo 2016/17, sino las otras Copas oficiales y corregir lo del Torneo Clausura 1991. La subcomisión de historia del club, dependiente del Departamento de Cultura, presentó un informe detallando todos estos títulos y por qué sería correcto mostrarlos en el escudo.

¿Dónde radicaba la diferencia con la cantidad de títulos obtenidos? En la insignia se tomaban en cuenta los 30 torneos de Primera División hasta 2012 (6 de la era amateur, 24 del profesionalismo), los 18 certámenes internacionales organizados por la Conmebol (sola o junto a la UEFA), las Copas Argentina de 1969 y 2012 y, el título de honor otorgado por la Gira de 1925 y, erróneamente, el Torneo Clausura 1991, que no otorgó título de campeón. Total, 52.

Si club incluía por error un torneo que no otorgó título de campeón, excluía torneos oficiales que sí lo hicieron, certámenes que constan en reglamentos, memorias y balances, actas, resoluciones y todo tipo de documento oficial tanto de la Asociación como de Boca Juniors.

Boca Juniors 2017
Esta diferencia aparece porque no siempre se respeta la historia, ni se investiga lo suficiente. La página Historia de Boca lo explica: "Durante mucho tiempo, Boca incluyó en su escudo una estrella por el título de 1921... que ganó Huracán y no Boca. Estos errores continuarán hasta que alguna vez se le dé el valor que corresponde a los logros obtenidos".

La primera versión estrellada del escudo tuvo nueve, todas plateadas, para recordar los títulos de 1919, 1920, 1921, 1923, 1924, el de Honor de 1925 (gira por Europa),1926, 1930 y 1931, este último, el primero del profesionalismo.

Hasta 1965 siempre se agregó una estrella dorada por cada campeonato de Primera. En 1969 se sumó la Copa Argentina y luego las conquistas internacionales. La cuenta, tras la Copa Argentina 2012, alcanzó a 52. Es el número oficial del actual escudo, que incluye el del Clausura 1991, que no suma como título de Primera.

A partir de 2018 el club lucirá este escudo, con 66 estrellas:


TODOS LOS TÍTULOS OFICIALES

32 campeonatos de liga de 1ª División, organizados por la AFA o sus antecesoras
Campeonato 1919
Campeonato 1920
Campeonato 1923
Campeonato 1924
Campeonato 1926
Campeonato 1930
Campeonato 1931
Campeonato 1934
Campeonato 1935
Campeonato 1940
Campeonato 1943
Campeonato 1944
Campeonato 1954
Campeonato 1962
Campeonato 1964
Campeonato 1965
Campeonato Nacional 1969
Campeonato Nacional 1970
Campeonato Metropolitano 1976
Campeonato Nacional 1976
Campeonato Metropolitano 1981
Torneo Apertura 1992
Torneo Apertura 1998
Torneo Clausura 1999
Torneo Apertura 2000
Torneo Apertura 2003
Torneo Apertura 2005
Torneo Clausura 2006
Torneo Apertura 2008
Torneo Apertura 2011
Campeonato 2015
Campeonato 2016/17

11 copas, organizados por la AFA o sus antecesoras
Copa Carlos Ibarguren 1919
Copa Carlos Ibarguren 1923
Copa Carlos Ibarguren 1924
Copa Competencia 1925
Copa Estímulo 1926
Copa Carlos Ibarguren 1940
Copa Carlos Ibarguren 1944
Copa Competencia George VI 1946
Copa Argentina 1969
Copa Argentina 2012
Copa Argentina 2015

1 título de Honor, otorgado por la Asociación Argentina de Football (resolución 28/7/1926)
Campeonato de Honor 1925

18 torneos internacionales organizados por la Conmebol (sola o con a UEFA)
Copa Libertadores de América 1977
Copa Intercontinental 1977
Copa Libertadores de América 1978
Supercopa 1989
Recopa Sudamericana 1990
Copa Master de Supercopa 1992
Copa de Oro Sudamericana 1993
Copa Libertadores de América 2000
Copa Intercontinental 2000
Copa Libertadores de América 2001
Copa Libertadores de América 2003
Copa Intercontinental 2003
Copa Sudamericana 2004
Recopa Sudamericana 2005
Copa Sudamericana 2005
Recopa Sudamericana 2006
Copa Libertadores de América 2007
Recopa Sudamericana 2008

4 torneos internacionales oficiales organizados por la AFA y la AUF
Copa Competencia 1919
Copa de Honor Cousenier 1920
Copa Confraternidad Escobar-Gerona 1945
Copa Confraternidad Escobar-Gerona 1946

En resumen:
44 títulos locales y 22 títulos internacionales = 66




miércoles, 22 de noviembre de 2017

Fútbol en la Islas del Canal de la Mancha


Aunque muy próximas a las costa de la península francesa de Cotentin, en Normandía, las islas del Canal de la Mancha o islas Anglonormandas son Dependencias de la Corona Británica, aunque no forman parte del Reino Unido (ni de la Unión Europea).
Administrativamente están divididas en dos bailiazgos (bailiwicks): Jersey y Guernsey. Ninguno de los dos está representado en el parlamento británico, aunque cada uno posee su propio parlamento, que puede solicitar que las leyes de ése sean aplicadas a uno o a ambos bailiazgos, por Orden del Consejo, tras consulta local.
Durante la Segunda Guerra Mundial las islas fueron la única porción de suelo británico ocupada por Alemania.
Sus ciudadanos tienen pasaporte británico, que tiene la leyenda "British Islands, Bailiwick of Jersey" o "British Islands, Bailiwick of Guernsey", en lugar de "United Kingdom".

Con una centenaria tradición futbolística, desde 1905, las tres islas han competido en la Muratti Vase, el trofeo que consagra anualmente al campeón de las Islas del Canal.

ALDERNEY
Alderney sólo ha ganado la Muratti Vase una vez, en 1920. Como es la menor de las tres islas, el formato de la competencia plantea que Alderney debe jugar cada año un partido de semifinales contra una de las otras dos islas en una base de rotación, pero siempre con Alderney como local. El ganador pasa a la final.
Fuera de esta competición, participa esporádicamente en los Island Games: su mejor ubicación fue el 11º puesto que logró en la edición 2003.
Juega sus partidos como local en el Arsenal Ground, en Mount Hale.

GUERNSEY
Su debut "internacional" fue el 17 de abril de 1905, cuando venció 6-0 a Alderney.
Ganó la Muratti Vase en 46 oportunidades, la última en 2014. Los jugadores son seleccionados de las ligas de Guernsey, con la división superior de la FNB Priaulx League.
El fútbol de Guernsey empezó a transformarse a partir de la temporada 2011/12, con la creación del Guernsey FC, lo que llevó a la gran mayoría de los mejores jugadores de la isla a competir por primera vez en la estructura piramidal del fútbol inglés.
En 1987 y 2003 fue sede de los Islands Games, honor que volverá a tener en 2021. En la competencia de fútbol conquistó tres veces la medalla dorada: 2001, 2003 y 2015.
Disputa sus encuentros en The Track (St. Sampson), en Footes Lane (St. Peter Port) o en Corbet Field (St. Sampson).

JERSEY
La selección de Jersey jugó su primer encuentro "internacional" el 27 de abril de 1905, cuando perdió 0-1 con Guernsey por la primera edición de la Muratti Vase. Luego, ha ganado 54 veces el trofeo interisleño.
En 1997 y 2015 fue sede de los Island Games, competencia en la que ha conseguido tres veces la medalla de oro en fútbol: 1993, 1997 y 2009.
Luego de que la UEFA admitiera a Gibraltar, en diciembre de 2015 la Jersey Football Association presentó una solicitud para poder disputar partidos internacionales, pero en octubre de 2016 fue rechazada.
Juega sus partidos en el Springfield Stadium, de St. Helier.

No existe una bandera que las una como Islas del Canal, sino que cada una tiene la suya:
Alderney - Guernsey - Jersey


Historial de la Muratti Vase
1905 Guernsey
1906 Guernsey
1907 Guernsey
1908 Jersey 
1909 Guernsey
1910 Jersey
1911 Jersey 
1912 Guernsey
1913 Guernsey 
1914 Guernsey 
1915 suspendida (I Guerra Mundial) 
1916 suspendida (I Guerra Mundial)
1917 suspendida (I Guerra Mundial)
1918 suspendida (I Guerra Mundial)
1919 suspendida (I Guerra Mundial)
1920 Alderney 
1921 Jersey
1922 Guernsey 
1923 Guernsey
1924 Jersey 
1925 Guernsey
1926 Jersey
1927 Guernsey
1928 Jersey 
1929 Guernsey 
1930 Guernsey
1931 Jersey
1932 Guernsey
1933 Guernsey
1934 Guernsey
1935 Guernsey
1936 Guernsey
1937 Guernsey y Jersey (compartido)
1938 Guernsey
1939 Jersey
1940 suspendida (II Guerra Mundial) 
1941 suspendida (II Guerra Mundial) 
1942 suspendida (II Guerra Mundial) 
1943 suspendida (II Guerra Mundial)  
1944 suspendida (II Guerra Mundial) 
1945 suspendida (II Guerra Mundial)  
1946 suspendida (II Guerra Mundial) 
1947 Jersey 
1948 Jersey 
1949 Jersey
1950 Guernsey
1951 Guernsey
1952 Guernsey
1953 Jersey
1954 Guernsey
1955 Jersey
1956 Jersey
1957 Guernsey
1958 Jersey
1959 Jersey 
1960 Jersey 
1961 Jersey
1962 Jersey
1963 Jersey
1964 Jersey
1965 Jersey
1966 Guernsey
1967 Jersey
1968 Jersey
1969 Guernsey
1970 Jersey
1971 Jersey
1972 Guernsey
1973 Jersey
1974 Guernsey
1975 Guernsey
1976 Jersey
1977 Jersey
1978 Guernsey
1979 Guernsey
1980 Guernsey
1981 Jersey
1982 Jersey
1983 Guernsey
1984 Jersey
1985 Guernsey
1986 Jersey
1987 Jersey
1988 Guernsey
1989 Jersey
1990 Jersey
1991 Guernsey
1992 Guernsey
1993 Jersey
1994 Jersey
1995 Jersey
1996 Jersey
1997 Guernsey
1998 Jersey
1999 Guernsey
2000 Jersey 
2001 Guernsey
2002 Jersey
2003 Jersey
2004 Jersey
2005 Guernsey
2006 Jersey
2007 Jersey
2008 Jersey
2009 Jersey
2010 Guernsey
2011 Jersey
2012 Guernsey
2013 Guernsey
2014 Guernsey
2015 Jersey
2016 Jersey

lunes, 20 de noviembre de 2017

Africanos en la Copa Libertadores


Artículo publicado en la revista Potrero, en marzo de 2017
Por PABLO ARO GERALDES

Si Sudamérica es el semillero del fútbol mundial, se hace verdaderamente difícil que en su máximo torneo, la principal vidriera que Europa observa con detalle, aparezcan figuras extracontinentales. Son pocas, raras, pero las hubo y las hay. África, esa otra fuente explotada por los ricos clubes europeos, provee mano (o pie) de obra barata a cada vez más países más allá de los europeos, y así fue que pocos, solitarios, aventureros, fueron llegando futbolistas que vistieron camisetas sudamericanas.

En la Argentina son recordados varios casos que sembraron más simpatía que admiración futbolística. De Zambia llegó el arquero Efferd Chabala a Argentinos Juniors. Lo siguieron el camerunés Alphonse Tchami -el más popular por pasar a Boca Juniors- y el sudafricano Teophilus Khumalo, a quien todos llamaba “Doctor” por haber estudiado medicina. Fue una ilusión de Ferro Carril Oeste que se apagó muy pronto. Pero las puertas ya se habían abierto para la inmigración africana y pronto arribaron Ernest Mtawalli de Malawi a Newell’s Old Boys y luego a Talleres, de Córdoba; Nii Lamptey de Ghana a Unión, de Santa Fe; Tobie Mimboe de Camerún a San Lorenzo; Ibrahim Sekagya de Uganda a Atlético de Rafaela, Ferro y Arsenal…

Algunos, como Memory Mucherahowa, ni siquiera llegaron a debutar: recaló en Caballito cuando la novedad de Dr. Khumalo todavía estaba fresca, pero se tuvo que volver a Zimbabwe sin haber lucido la camiseta verde. Otros jugaron apenas unos minutos, pero en el caso del nigeriano Felix Orode fueron suficientes para quedar en el recuerdo sanlorencista: en 2009 entró contra Huracán en el que fue su único partido en Primera y participó en la acción que selló el 2-0 en Parque de los Patricios. Se quedó en el país, pasó por Nueva Chicago, la CAI, Excursionistas, Luján y ahora es ídolo en Sportivo Barracas.

La conexión africana no se detiene y la última página la empezó a escribir Okiki Afolabi, goleador de la pasada Nigeria Premier League y flamante delantero de Talleres de Córdoba.

John Yawson
(Ghana / Peñarol)
Pero esta edición está consagrada a la Copa Libertadores de América y ninguno de los antes mencionados llegó a disputarla. Pocos memoriosos estadígrafos recordarán el nombre de John Yawson, un ligero puntero ghanés que llegó a Peñarol en 1980 y al año siguiente se convirtió en el primer africano en jugar la Copa. Con el mismo poder de visionario con el que había ideado dos décadas antes un torneo que agrupara a los campeones de Sudamérica, Washington Cataldi era mucho más que el presidente de Peñarol, conocía como pocos el fútbol mundial. “El futuro del fútbol está en África”, declaraba mucho antes de que Camerún, Nigeria, Ghana o Costa de Marfil se convirtieran en dolores de cabeza para los grandes en las Copas del Mundo.

El 6 de mayo de 1981, ante Bella Vista, Yawson hizo su debut copero en el estadio Centenario. El cuadro aurinegro ganó el grupo pero en la zona semifinal quedó detrás del sorprendente Cobreloa. Al año siguiente Peñarol levantó por cuarta vez la Copa Libertadores, pero el ghanés ya había pegado la vuelta. A Yawson se le habían sumado dos sudafricanos: Abednigo Ngcobo y Ace Knomo, que casi no entraron en acción y no jugaron la Copa. Walter Olivera, el capitán de aquel Peñarol, recordaba: “Jawson era ligerísimo, lo mismo que los otros dos… Lo que pasa es que eran más livianos y en aquel fútbol se les hacía más difícil poder jugar. No eran malos, pero el de antes era otro juego, hoy ha cambiado mucho”.

Custódio Mendes
(Cabo Verde / Estudiantes de La Plata)
Aquel hito establecido por Peñarol, al igual que haber marcado el primer gol de la Copa y haber sido el primer campeón, quedó más que nada como una anécdota, pero no fue el inicio de un transito masivo desde el continente negro a los pagos de la Conmebol. De hecho, el siguiente africano que pisó una cancha por la Libertadores había llegado a la Argentina de chico y se formó en Estudiantes de La Plata, club con el que llegó a Primera. Se trata de Adriano Tomás Custódio Mendes, de Cabo Verde, quien inmigró al país con nacionalidad portuguesa, ya que el archipiélago fue colonia hasta 1975. Debutó el 29 de febrero de 1984 en la Copa, en el 1-1 con Independiente, que terminaría siendo el campeón. Jugó dos partidos más y luego de pasar por Temperley y el Blooming boliviano recién volvió a disputar la Libertadores en 1988, esta vez con la casaca azulgrana de Cerro Porteño, de Paraguay.

Los Juegos Olímpicos de 1988 y 1992, más los mundiales juveniles, marcaron en el mapamundi futbolísticos a varios países de África. La precariedad de la documentación podía sembrar dudas a la hora de ver a esos fornidos jugadores que no parecían de 17 o de 20 años, pero algunos clubes se empezaron a animar a pagarles el cruce del Atlántico.

En 1993 el Caracas FC debutó en la Copa Libertadores y a la novedad de su participación le agregó la presencia del ghanés Ibrahim Salisu, un delantero veloz y goleador en su patria que no pudo repetir sus destrezas en el certamen sudamericano. Su aparición fue, de todos modos, tan auspiciosa que los de la capital venezolana reincidieron en la conexión Ghana: para la edición 1996 contrataron a Safiyanu Musah y Michael Osei para acompañar a Salisu.

Cyrille Makanaky
(Camerún / Barcelona SC)
Con su particular peinado rasta, Cyrille Makanaky era rápidamente reconocido en la formidable selección de Camerún, la misma que venció a la Argentina en el partido inaugural del Mundial ‘90. Despertaba simpatía, pero también la movía en la mitad de la cancha. En 1994 firmó para el Barcelona… de Ecuador. Anduvo bien, salió campeón, pasó a Francia y en 1996 regresó a Guayaquil para dar una segunda vuelta olímpica y jugar la Copa Libertadores. Pero la historia no terminó bien: los dirigentes tenían una deuda importante con el camerunés y ahí entra la leyenda incomprobable que muchos ecuatorianos repiten como una verdad revelada. Dicen que Makanaky le pagó a un brujo para que maldijera al club; otros aseguran que él mismo preparó un maleficio. Brujería sí, brujería no, lo cierto es que tras la partida del africano, el Barcelona pasó 15 años sin ser campeón.

En ese 1996 la Copa tuvo a otro camerunés: en Cerro Porteño jugó Tobie Mimboe, el mismo que una temporada después tuviera un fugaz paso por San Lorenzo de Almagro.

Si Camerún estaba de moda y el recuerdo de la melodía de Notti Magiche de 1990 era imposible de reemplazar, todavía más curiosa resultó la aparición de Thomas N’Kono en el arco de Bolívar para la Copa 1997. En 1979 había sido elegido mejor arquero de África y compitió en las Copas del Mundo 1982 y 1990. A los 40 años, la Libertadores era un desafío novedoso y no desentonó en el equipo paceño: fue titular en los 10 partidos, ganó el Grupo 1 y recién cayó en cuartos de final ante Sporting Cristal, la revelación. Ganó 2-1 en La Paz y perdió 0-3 en Lima. Quien marcó el tercer gol es otro africano, el gran protagonista de esta nota.

Prince Amoako se había destacado en los Juegos Olímpicos de Atlanta con la selección de Ghana y un año después se embarcó con un destino inimaginado para los jóvenes de su tierra: el Perú. Sin hablar castellano se sumó al plantel de Sporting Cristal que estuvo cerca de ser el primer conjunto peruano ganador de la Copa. No pudo ser, pero grabó un hito: es el único futbolista africano que disputó una final del torneo mayor de la Conmebol.

Ya era sensación. Cuando Sporting Cristal vino a Buenos Aires para enfrentar por semifinales al Racing del Coco Basile, la revista peruana Once lo retrató al volante de un automóvil y tituló “Amoako, el conductor”. Lo que todavía ni él debe saber es por qué posó con una gorra de la Policía Federal.

Ese equipo histórico que alcanzó la final de la Libertadores con el Cruzeiro es reconocido aún hoy por su juego de conjunto. La primera definición se cerró con un 0-0 en Lima, sin Amoako. Para la revancha en el Mineirão, el técnico Sergio Markarián lo puso de entrada, pero comenzada la segunda mitad y con el resultado todavía en cero lo cambió por Alfredo Carmona. Finalmente los brasileños levantaron el trofeo gracias al gol de Elivelton, a 15 minutos del epílogo.

Amoako era figura y por sus pies pasó el accionar de Sporting Cristal. Su estancia en Perú se prolongó al año siguiente cuando pasó a Deportivo Muncipal, de Lima. Allí jugó una temporada más antes de marcharse a Talleres. En Córdoba es, todavía, el único africano que disputó un clásico con Belgrano. Después su carrera lo llevó por España, Grecia y Rusia antes de volver a su país. Hoy divide su tiempo entre su academia de menores en los Estados Unidos y Accra, la capital de Ghana. Desde allí surgió este diálogo con Potrero, antes de cumplirse los veinte años de aquella final copera:

-¿Sabe la gente en Ghana que sos el único africano que jugó una final de Copa Libertadores?
-Sí, sí, sí… La mayoría lo sabe. Es un motivo de orgullo para los futboleros de mi país.

-¿Cómo fue la llegada a un medio tan diferente, con un idioma desconocido?
-La adaptación no fue difícil porque siempre tuve buenas personas a mi alrededor. Al principio, no podía hablar español, pero ahora puedo hablar y leer para entender.

De todos modos, luego del primer contacto, prefirió esta charla sea en inglés.

-¿Qué aprendió en su paso por Sudamérica?
-Yo me incliné mucho por el fútbol sudamericano. En África nos encanta el fútbol, pero lo que he experimentado en América del Sur fue que la pasión del fútbol es tan grande y es más profesional que en mi tierra. En Sudamérica el nivel de fútbol es más alto que el de África… Creo que el que juega en Sudamérica, entonces se puede hacerlo en cualquier parte de Europa. Lo que aprendí allá me ayudó para después jugar mejor en Europa.

-Más allá del fútbol, ¿qué memorias guarda de su paso por Perú y Argentina?
-Tengo muchos recuerdos buenos de Perú, porque los peruanos son gente agradable en comparación con otros países. A los peruanos no les importaba si era extranjero, de dónde era sino cómo era. Mi familia y yo no nos olvidamos nunca de Perú. También tengo amigos en Argentina, pero mis recuerdos siempre están en Perú, donde hice muchas amistades. He jugado para el Sporting Cristal y el Deportivo Municipal, pero más allá de esos dos clubes casi todo el mundo en el Perú me quiere y me demuestra su afecto. Además, sigo escuchando salsa y merengue.

Prince Amoako
(Ghana / Sporting Cristal)
En el tema musical se desdibujaron sus fronteras. De su paso por Córdoba no se quedó con el cuarteto de la Mona o de Rodrigo, sino que le resuenan aún ritmos foráneos: “cuando estaba allá escuchaba a Maná y me gustaba esa canción “ojalá que llueva ‘coffee’ en el campo” (del dominicano Juan Luis Guerra). Otros que me traje de Argentina fueron Chichi Peralta (otro dominicano) y el dúo Servando y Florentino (venezolanos). En el repaso gastronómico, su recuerdos se anclaron en Lima: “me gustaba beber la Inca-Kola y comer lomo saltado y arroz con mariscos… Pero con el ceviche no pude, se me hizo muy difícil comerlo”.

-¿Seguís en contacto con los compañeros de Sporting Cristal? En agosto se cumplirán 20 años de la final de la Copa Libertadores…
-Sí, hablo o me escribo con algunos de los jugadores, especialmente Ñol Solano, mi mejor amigo. Siempre nos comunicamos. También hablé recientemente con (Manuel) Marengo. Quiero estar con ellos para celebrar los 20 años de aquella final.

El diálogo termina, pero Amoako quiere aprovechar esta llamada para mandar un mensaje de gratitud a aquel pueblo que tan bien lo recibió hace dos décadas, y lo hace por escrito: “mi familia y yo siempre recordamos el Perú y si Dios quiere lo visitaremos algún día. Mandale saludos a todos los peruanos, especialmente a la familia del Sporting Cristal y a los hinchas de Deportivo Municipal. Los amo. ¡Arriba PERÚ!".

Mientras África siga siendo un continente oprimido, miles y miles de personas tratarán de escapar de la miseria buscando nuevos horizontes. El fútbol no es ajeno a esta dura realidad, por eso cada temporada el éxodo se reanuda. Los mejores tendrán su lugar en Inglaterra, Francia, España, Italia o Alemania. Un segundo lote encontrará club en Rusia, Portugal, Grecia, Holanda y, así, hasta cubrir toda la geografía del Viejo Continente. Otros encontrarán su destino en el Golfo Pérsico, el Sudeste Asiático o en la cada vez más opulenta Liga China. Pero unos pocos se embarcarán hacia este lado del mundo, donde las cifras económicas son más pequeñas pero el desafío deportivo es auténtico.

Después de Prince Amoako aparecieron pocos más en la Libertadores, como el delantero camerunés Oyié Flavié, en el Atlético Bucaramanga colombiano de 1998, o su compatriota Benoît Angbwa, que integró la zaga de Nacional de Montevideo en 2003. Los hinchas del Bolso lo recuerdan porque en los cuartos de final fue autor del agónico empate 4-4 contra Santos, en el minuto 94. No alcanzó, porque en Brasil igualaron 2-2 y cayeron por penales, pero esa es otra historia.

El desprendimiento de su tierra natal hace que estos jugadores cosechen casi inmediatamente una fuerte empatía con el hincha sudamericano. Al fin y al cabo no hacen otra cosa que pasar de uno lado a otro del llamado Tercer Mundo. Ahora llega el momento de que un africano de el gran golpe futbolístico.