sábado, 21 de abril de 2018

Lionel Messi, el argentino récord

Con la conquista de la Copa del Rey 2018, Lionel Messi estira su ventaja como el futbolista argentino que acumula más títulos en la historia: 33.
En el segundo puesto queda Esteban Cambiasso, con 23. Esta es la lista récord:

1- Liga de España 2004/05 (Barcelona)
2- Mundial Sub 20 Holanda 2005 (Argentina)
3- Supercopa de España 2005 (Barcelona)
4- UEFA Champions League 2005/06 (Barcelona)
5- Liga de España 2005/06 (Barcelona)
6- Supercopa de España 2006 (Barcelona)
7- Juegos Oílmpicos Beijing 2008 (Argentina)
8- Liga de España 2008/09 (Barcelona)
9- Copa del Rey 2008/09 (Barcelona)
10- UEFA Champions League 2008/09 (Barcelona)
11- Supercopa de España 2009 (Barcelona)
12- Supercopa de Europa 2009 (Barcelona)
13- Mundial de Clubes 2009 (Barcelona)
14- Liga de España 2010/11 (Barcelona)
15- Supercopa de España 2010 (Barcelona)
16- UEFA Champions League 2010/11 (Barcelona)
17- Liga de España 2010/11 (Barcelona)
18- Supercopa de España 2011 (Barcelona)
19- Supercopa de Europa 2011 (Barcelona)
20- Mundial de Clubes 2011 (Barcelona)
21- Copa del Rey 2011/12 (Barcelona
22- Liga de España 2012/13 (Barcelona)
23- Supercopa de España 2013 (Barcelona)
24- Liga de España 2014/15 (Barcelona)
25- Copa del Rey 2014/15 (Barcelona)
26- UEFA Champions League 2014/15 (Barcelona)
27- Supercopa de Europa 2015 (Barcelona)
28- Mundial de Clubes 2015 (Barcelona)
29 - Liga de España 2015/16 (Barcelona)
30- Copa del Rey 2015/16 (Barcelona)
31- Supercopa de España 2016 (Barcelona)
32 - Copa del Rey 2016/17 (Barcelona)
33 - Copa del Rey 2017/18 (Barcelona)

viernes, 20 de abril de 2018

Italia campeón mundial 1934

El 10 de junio de 1934 Italia vencía 2-1 a Checoslovaquia y se consagraba campeón del mundo por primera vez. Pero lo destacable es que en la Squadra Azzurra jugaban cuatro argentinos (Raimundo Orsi, Luis Monti, Atilio Demaría y Enrique Guaita) y el brasileño Anfilogino Guarisi, todos en calidad de Oriundi.

La victoria sería una gran propaganda para el fascismo, por eso Benito Mussolini no solamente condicionó a sus jugadores sino que movió hilos en las sombras para que los árbitros “hicieran lo suyo”, como ocurrió contra la España republicana en cuartos y contra Austria en semifinales.
Italia tenía un gran equipo que giraba en torno a Giuseppe Meazza, pero este “control arbitral” asegurararía el resultado: por eso la final la dirigió el mismo Ivan Eklind que le había convalidado un gol fuera de juego contra Austria.

En el descanso del partido, un enviado de Il Duce se apersonó en el vestuario italiano y entregó al seleccionador Vittorio Pozzo una nota manuscrita que decía:
− Usted es el único responsable del éxito, pero que Dios lo ayude si llega a fracasar.

Inmediatamente el entrenador se dirigió a los jugadores con el siguiente mensaje: “No me importa cómo, pero hoy deben ganar o destruir al adversario. Si perdemos, todos lo pasaremos muy mal”.
Más curioso es resaltar que Orsi marcó el empate transitorio italiano a 9 minutos del final, para ir a tiempo suplementario y que Schiavio anotó el segundo, el definitivo ante 55.000 espectadores que colmaban el estadio del Partido Nacional Fascista. Claro, el dicatador Benito Mussolini estaba en el palco y su presencia era una presión extra para el equipo anfitrión.

Finalmente consiguió la victoria y celebraron con el tradicional saludo fascista, con el brazo derecho en alto. Il Duce había logrado su propósito.

Fragmento emitido en el programa De Zurda, de teleSUR.

domingo, 15 de abril de 2018

Oleg Salenko: 5 goles en un partido


La Unión Soviética se había desmembrado y en 1994 Rusia participaba por primera vez en un Mundial de manera independiente. Era toda una incógnita, después de la Guerra Fría, cómo funcionaría aquella selección antes temeraria, sin sus estrellas de Ucrania, Bielorrusia y las demás repúblicas socialistas.

Y más, por el contraste de jugar en los Estados Unidos. Pero perdió con Brasil y con Suecia y llegó al tercer partido sin chances. Ya eliminada, la selección rusa se soltó ante Camerún y entró a la historia por una actuación récord, la del delantero Oleg Salenko.

El 28 de junio, El Buitre de Leningrado, como lo llamaban, se destapó en San Francisco con cinco goles, una cifra que solamente él alcanzó en un partido mundialista.

Esta marca le valió un sitial en la galería de los grandes de la Copa, pero los años que siguieron no fueron buenos para Salenko: acorralado por las deudas, en 2010 tuvo que vender su Botín de Oro a un jeque árabe.

Hoy, a los 44 años, forma parte de una selección de viejas glorias rusas y juega partidos de fútbol playero.